CFO Externo y gestión de Crisis de Liquidez: Plan 90 Días

En el ecosistema de la mediana empresa española existe un axioma financiero tan implacable como desatendido: las compañías no quiebran por falta de beneficio contable, quiebran por falta de caja. Es dolorosamente frecuente encontrar empresas con carteras de pedidos históricas, sólidas ventajas competitivas y balances aparentemente saneados que, casi de la noche a la mañana, se ven incapaces de atender las nóminas o los vencimientos de sus proveedores críticos. Es lo que en finanzas corporativas denominamos insolvencia técnica o crisis de liquidez: el EBITDA existe, pero la tesorería ha desaparecido.

Los datos de 2025 confirman que este fenómeno no es anecdótico. Según el Colegio de Registradores, en el primer trimestre de 2025 se registraron 15.384 deudores concursados, un 87,6 % más que un año antes, el mayor crecimiento desde 2013. Y, en los nueve primeros meses de 2025, 40.042 empresas y autónomos entraron en concurso —frente a las 27.730 del mismo periodo de 2024—, un 44,4 % más. En el conjunto de 2025, según Informa D&B, el comercio lideró los concursos con 1.257 procedimientos (el 26 % del total), seguido de construcción y actividades inmobiliarias (930), industria (569) y hostelería (548).

Ante este escenario, la reacción instintiva de muchos consejos de administración y familias empresarias es acudir a grandes firmas multidisciplinares. Existe una alternativa más ágil, quirúrgica y orientada a la ejecución: la incorporación inmediata de un CFO externo o Fractional CFO especializado en situaciones especiales. Este artículo describe, paso a paso, cómo un director financiero externo estabiliza la caja de una empresa en 90 días sin arrebatar el control operativo a sus dueños.

1. La anatomía de una crisis de liquidez

Antes de actuar hay que diagnosticar. Una crisis de liquidez casi nunca es un accidente repentino: es el desenlace visible de un deterioro silencioso del circulante que la contabilidad de devengo oculta. El primer trabajo del CFO externo es reconstruir la fotografía real con tres magnitudes clásicas.

Fondo de Maniobra (FM):

FM = Recursos Permanentes − Activo No Corriente

(o, equivalentemente, FM = Activo Corriente − Pasivo Corriente)

Necesidades Operativas de Fondos (NOF):

NOF = Existencias + Clientes − Proveedores

Posición de caja estructural:

Caja = FM − NOF

Cuando las NOF crecen por encima del FM —típico en empresas que crecen rápido, alargan sus plazos de cobro o acumulan inventario— la diferencia se financia con deuda a corto plazo. Y ahí empieza el problema: la compañía es rentable, pero cada euro de crecimiento consume caja en lugar de generarla.

A este análisis conviene sumar el Ciclo de Conversión de Efectivo (Cash Conversion Cycle, CCC), que mide en días el tiempo que tarda un euro invertido en el circulante en volver a la caja:

CCC = Días de Existencias (DIO) + Días de Cobro (DSO) − Días de Pago (DPO)

Reducir el CCC es, en la práctica, liberar caja sin tocar la cuenta de resultados. Muchas empresas descubren, al calcularlo por primera vez, que financian gratis a sus clientes durante 90 días mientras sus proveedores les exigen pagar a 30. Aquí es donde el análisis del free cash flow como barómetro de salud financiera resulta más revelador que cualquier cuenta de pérdidas y ganancias.

El contexto macro agrava la situación. Aunque el Banco de España señala que los criterios de concesión de crédito a empresas se mantuvieron estables durante buena parte de 2025, en el cuarto trimestre las condiciones aplicadas a los nuevos créditos empresariales se endurecieron de forma moderada, con aumentos de tipos y márgenes por los mayores riesgos percibidos. En paralelo, el crédito privado gana terreno. Cuando la banca tradicional se retrae, la empresa que no controla su caja se queda sin oxígeno. Detectar estas señales a tiempo es el primer paso: conviene familiarizarse con los signos de alarma para refinanciar la deuda antes de que el problema sea irreversible.

2. El Plan de Choque de 90 días

La metodología que aplicamos en nuestro servicio de dirección financiera externa se estructura en tres fases secuenciales de 30 días. El objetivo no es solo apagar el fuego, sino reconstruir la credibilidad financiera de la compañía frente a bancos, proveedores y accionistas.

Fase I (Días 1-30): Estabilización y control de daños

Auditoría de caja real y cálculo del Runway. Lo primero es saber cuánto tiempo de vida tiene la empresa. El runway mide cuántos meses puede sobrevivir la compañía al ritmo actual de consumo de caja:

Runway (meses) = (Caja Disponible + Líneas Disponibles) / Burn Rate Neto Mensual

Donde el Burn Rate Neto es la diferencia entre cobros y pagos mensuales cuando esta es negativa. Si el runway es inferior a tres meses, estamos en zona roja.

Previsión de tesorería rolling a 13 semanas por el método directo. Esta es la herramienta central de toda gestión de crisis. A diferencia del método indirecto (que parte del resultado contable), el método directo proyecta cobros y pagos reales, semana a semana, en un horizonte de 90 días. Una estructura tipo sería:

  • Saldo bancario de apertura (semana n)
  • (+) Cobros: por línea de negocio, clientes principales, otras entradas
  • (−) Pagos: proveedores críticos, nóminas y Seguridad Social, impuestos (IVA, retenciones, pagos a cuenta), servicio de deuda (principal + intereses), CAPEX ineludible
  • (=) Flujo neto semanal
  • Saldo bancario de cierre (que se convierte en apertura de la semana n+1)

El modelo se convierte en rolling: al cerrar cada semana con datos reales, se incorpora una nueva semana al final, manteniendo siempre la ventana de 13 semanas. Esta disciplina —una variante operativa del rolling forecast como herramienta de planificación flexible— permite anticipar los déficits de caja con semanas de antelación en lugar de descubrirlos el día del vencimiento.

Centralización de la firma y comité de pagos. En crisis, el descontrol de pagos es letal. El CFO externo centraliza la autorización de todos los desembolsos y crea un comité de pagos que clasifica cada obligación en tres categorías: crítica (nóminas, proveedores sin los que se para la producción, Hacienda y Seguridad Social), estratégica (proveedores clave con margen de negociación) y diferible (todo lo demás). Cada euro que sale debe justificarse.

Mini-caso. Un grupo industrial del sector agroalimentario, con 45 M€ de facturación y pedidos récord, llegó a nosotros con siete días de caja. La previsión a 13 semanas reveló que el problema no era de rentabilidad, sino un pico estacional de compra de materia prima financiado íntegramente con pólizas a corto vencidas. La centralización de pagos y la priorización de proveedores críticos evitaron la parada de las líneas de envasado y compraron el tiempo necesario para la Fase II.

Fase II (Días 31-60): Optimización del circulante

Estabilizada la caja, se ataca la fuente estructural del problema: el circulante. Trabajamos tres palancas simultáneas.

Palanca A — Aceleración de cobros. Elaboración de la aging list (antigüedad de saldos de clientes), diseño de un protocolo de recobro escalonado, y, cuando procede, recurso al factoring sin recurso, que además saca el riesgo de impago del balance. El objetivo es reducir el DSO en días concretos y medibles.

Palanca B — Optimización de inventarios. Aplicación del método ABC para distinguir las referencias que realmente rotan de las que inmovilizan caja, y aproximación a esquemas Just-in-Time con los proveedores dispuestos. Cada día menos de inventario es caja liberada.

Palanca C — Alargamiento controlado de pagos. Negociación de confirming con la banca (que da liquidez al proveedor y plazo a la empresa) y planes de pago fraccionados. La palabra clave es controlado: alargar pagos sin comunicación destruye la confianza; hacerlo negociado la refuerza.

Mini-caso. Una cadena de retail regional con 30 tiendas arrastraba un CCC de 78 días por exceso de stock de temporadas anteriores. La combinación de liquidación selectiva del inventario ABC "C", un protocolo de cobro para su canal mayorista y la implantación de confirming con sus tres proveedores principales redujo el CCC a 41 días en dos meses, liberando 2,3 M€ de caja atrapada sin necesidad de nueva deuda.

Fase III (Días 61-90): Refinanciación y reestructuración de deuda

Con la caja estabilizada y el circulante optimizado, la empresa llega a la mesa de negociación bancaria desde una posición de credibilidad. Aquí es donde el CFO externo despliega el arsenal de la reestructuración y refinanciación de deuda.

Independent Business Review (IBR) y plan de viabilidad. Los bancos ya no aceptan promesas: exigen un Independent Business Review que valide, con rigor independiente, las proyecciones de la compañía. El plan de viabilidad debe demostrar un DSCR proyectado sostenible:

DSCR = Flujo de Caja Operativo Libre / (Intereses + Principal de Deuda a Pagar)

Los estándares de mercado sitúan el DSCR mínimo exigido en el entorno de 1,20x-1,25x, pudiendo relajarse a 1,15x en escenarios favorables o endurecerse a 1,35x cuando el riesgo percibido es alto. Un plan de viabilidad creíble apunta a un DSCR proyectado superior a 1,20x tras la reestructuración.

Negociación con el pool bancario. Con la CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España) sobre la mesa, se negocian carencias de principal, conversión de deuda a corto en deuda a largo plazo y, muy a menudo, la renegociación de covenants. Los tres covenants financieros más habituales son el leverage ratio (Deuda Financiera Neta / EBITDA, con límites típicos de 3,0x-4,0x), el interest coverage ratio (EBITDA / Gastos Financieros, habitualmente por encima de 2,5x) y el minimum cash o liquidez mínima.

La clave, más que "empujar" el nivel del covenant, es negociar las definiciones (qué entra en la Deuda Neta, cómo se ajusta el EBITDA), incorporar periodos de gracia y cláusulas de equity cure. Dominar esta negociación es un arte: lo explicamos en detalle en nuestro análisis sobre cómo negociar los covenants financieros con la banca.

Financiación alternativa. Cuando la banca tradicional no llega, entra el direct lending. España se ha convertido en un foco relevante para los fondos de deuda privada: firmas internacionales como Blackstone, KKR o Tikehau conviven con actores nacionales como Oquendo, Alantra, Trea o Tresmares —este último participado por Santander, con más de 2.400 millones comprometidos en su vehículo principal—.

Según el consenso de expertos consultados por elEconomista, "la financiación alternativa supone entre un 15 % y un 18 % del total en España, sin haber alcanzado todavía el umbral del 20 %", con tickets dirigidos al small-mid market, es decir, compañías con EBITDA de entre 3 y 15 M€. A ello se suman soluciones como el sale & leaseback inmobiliario, que monetiza activos ociosos sin perder su uso, y, para proyectos concretos, el project finance. La estructuración de la financiación adecuada es, con frecuencia, la diferencia entre la supervivencia y la liquidación.

Mini-caso. Una empresa tecnológica en fase de escalado, rentable en EBITDA pero con un servicio de deuda insostenible tras una adquisición apalancada, presentaba un DSCR de 0,9x. El IBR y el plan de viabilidad convencieron al pool bancario de conceder 18 meses de carencia de principal y reconvertir el corto en largo; en paralelo, un fondo de direct lending aportó financiación adicional con la nueva estructura. El DSCR proyectado se situó en 1,28x y la compañía evitó el preconcurso. (Sobre los efectos del apalancamiento en situaciones así, véase nuestro análisis del apalancamiento financiero: efecto, ventajas y riesgos.)

3. CFO externo vs. Interim Management corporativo

Existe cierta confusión entre ambas figuras. No son lo mismo:

Dimensión

CFO Externo / Fractional CFO Interim Management corporativo
Onboarding 3-5 días

3-6 semanas

Coste

Retainer mensual (fracción de un CFO en plantilla) Salario ejecutivo completo + fee de agencia
Dedicación Tiempo parcial, escalable según la fase

Tiempo completo, jornada íntegra

Perfil

Socio senior con track record en M&A, refinanciación y situaciones especiales Directivo de transición, generalista de gestión
Enfoque Quirúrgico: caja, deuda, circulante, banca

Gestión integral de la compañía

Integración

Trabaja con y a través del equipo existente

Sustituye temporalmente a la dirección

Control operativo

Permanece en manos de los dueños

Se transfiere al interino

 

El coste de un CFO externo se mueve habitualmente en un rango de 3.000 € a 10.000 € mensuales según la complejidad, frente al coste total empresa de un director financiero interno senior. La diferencia esencial es filosófica: el interim sustituye; el Fractional CFO potencia. En una crisis de liquidez, donde la familia empresaria quiere resolver el problema sin perder el timón de su negocio, la dirección financiera a tiempo parcial suele ser la opción más proporcionada.

4. El factor humano: gestión de la incertidumbre y gobernanza

Una crisis de liquidez es, también, una crisis de confianza y de nervios. Tres frentes exigen especial atención.

Restauración de la credibilidad bancaria. Los bancos no penalizan tanto los malos números como las malas noticias inesperadas. La aportación de un CFO externo con interlocución técnica y previsiones fiables transforma la relación: de la desconfianza a la colaboración. El rol del CFO como motor de crecimiento y credibilidad empieza precisamente por recuperar la palabra dada.

Mitigación de la responsabilidad de los administradores. Este es un punto crítico y frecuentemente ignorado. El artículo 367 de la Ley de Sociedades de Capital (LSC) hace responder solidariamente a los administradores de las deudas sociales posteriores a la aparición de una causa de disolución —típicamente, pérdidas que dejen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social (art. 363.1.e LSC)— si no convocan junta en el plazo de dos meses.

El artículo 5 del Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC) impone además el deber de solicitar el concurso ante la insolvencia. Y los artículos 225-236 LSC articulan el deber general de diligencia. El Tribunal Supremo ha reiterado esta doctrina en numerosas sentencias (por todas, la STS 532/2021, de 14 de julio, y la STS 1512/2023, de 31 de octubre). Ignorar estos plazos no solo pone en riesgo la empresa: pone en riesgo el patrimonio personal de sus administradores.

Alineación del equipo directivo. El CFO externo actúa a menudo como mediador entre socios y como ancla de serenidad para un equipo directivo desbordado. La transparencia interna —comunicar el plan, los hitos y las malas noticias a tiempo— es tan importante como la negociación externa.

La buena noticia es que la reforma concursal ofrece un refugio legal. La comunicación de apertura de negociaciones del artículo 585 TRLC (el antiguo "5 bis") activa un escudo protector: durante tres meses —prorrogables— se suspenden las ejecuciones sobre bienes necesarios, quedan en suspenso el deber de solicitar concurso y la causa de disolución por pérdidas (art. 613 TRLC), y se protege la negociación de un plan de reestructuración (arts. 614 y siguientes TRLC). Su homologación judicial (arts. 635 y siguientes TRLC), bajo el principio de intervención judicial mínima (art. 647.1 TRLC), permite arrastrar a acreedores disidentes.

Conviene, no obstante, ser realista sobre el uso de esta herramienta. Según Informa D&B, en 2024 se registraron 334 planes de reestructuración en España (un 2 % menos que en 2023) y en 2025 la cifra bajó a 276, un 16 % menos, en ambos casos apenas el 4 % del total de procedimientos concursales. Como resume Nathalie Gianese, directora de Estudios de Informa D&B, "durante el año 2025 el número de empresas que han iniciado alguna de las modalidades de procedimiento concursal ha crecido un 6 % para alcanzar la cifra más elevada de los últimos 10 años, 6.637".

El comercio y la industria lideran el uso de los planes de reestructuración. Es decir: la figura existe y funciona —y la jurisprudencia ha ido perfilando sus contornos; según Cuatrecasas, "en 2025 hemos asistido a un incremento muy relevante de los planes de reestructuración impulsados por acreedores, con hasta cuatro casos: Urola Shipping, Grupo Rator, Inparsa y Wewi Mobile" (véase, por ejemplo, la Sentencia n.º 91/2025 del Juzgado de lo Mercantil n.º 2 de Murcia, de 6 de mayo, sobre el Grupo Rator)—, pero sigue infrautilizada frente al volumen de concursos, en buena parte porque las empresas llegan demasiado tarde.

El abanico de opciones de reestructuración ante la crisis empresarial es hoy más amplio que nunca; la clave es activarlo a tiempo.

5. La diferenciación de Maraz en servicio de CFO Externo y gestión de Crisis de Liquidez

El mercado del asesoramiento en crisis está poblado por tres tipos de actores. Las Big Four y las grandes consultoras aportan marca y músculo, pero con estructuras de coste elevadas, equipos rotatorios y tiempos de respuesta que una crisis de liquidez no siempre permite. Las firmas de interim management aportan un directivo a tiempo completo, pero sustituyen a la dirección y elevan el coste. Los bufetes concursales dominan el derecho de la insolvencia, pero su enfoque es jurídico-procesal, no financiero-operativo.

Maraz ocupa un espacio distinto: un despacho boutique de corporate finance que combina la interlocución bancaria y la ejecución de un CFO senior con la visión transaccional de un banquero de inversión. No sustituimos a la dirección: la potenciamos. No entregamos un informe y nos vamos: ejecutamos el plan hombro con hombro con la propiedad. Y cuando la situación lo requiere, integramos las capacidades de valoración de empresas y plan de negocio, asesoramiento financiero en transacciones (M&A) e informes periciales económico-financieros y forensic. No somos desdeñosos con las grandes firmas —cada una tiene su espacio—; sencillamente, para una crisis de liquidez en el middle market, la agilidad quirúrgica gana a la maquinaria pesada.

Conclusión: la resiliencia de la pyme se mide en flujos de caja

La lección de fondo es sencilla y contraintuitiva: la salud de una empresa no se mide en su cuenta de resultados, sino en su capacidad de generar caja. Los más de 40.000 concursos de los nueve primeros meses de 2025 no son en su mayoría empresas malas; son empresas que perdieron el control de su tesorería y llegaron tarde. La mala gestión contable y de tesorería es, con frecuencia, el camino silencioso de la buena empresa a la quiebra.

Un CFO externo especializado en situaciones especiales puede estabilizar la caja en 90 días, reconstruir la credibilidad bancaria y devolver a la empresa la iniciativa —sin que la familia empresaria pierda el control de su negocio—. La ventana de actuación es estrecha, pero real. La diferencia entre reestructurar y liquidar suele ser cuestión de semanas. Si su empresa muestra alguno de los signos descritos, hablemos cuanto antes.

 

 

Javier de Rojas Roca de Togores

Socio – Maraz Corporate Finance

 

FAQs  sobre CFO Externo y gestión de Crisis de Liquidez

1. ¿Qué diferencia hay entre un controller y un CFO externo?

El controller es una función de control y reporting: registra, concilia y elabora informes de lo que ya ha ocurrido. Su mirada es fundamentalmente retrospectiva. Un CFO externo, en cambio, es una figura estratégica y prospectiva: diseña la política financiera, dirige la relación con bancos e inversores, estructura la deuda, gestiona el circulante y toma decisiones sobre el futuro de la caja. En una crisis de liquidez, el controller le dirá qué ha pasado; el CFO externo le dirá qué hacer, negociará con los bancos y ejecutará el plan. Ambos son complementarios —el CFO externo necesita datos limpios que el controller o la gestoría deben proporcionar—, pero operan en planos distintos de responsabilidad y valor añadido.

2. ¿Cuánto cuesta contratar un CFO externo?

En el mercado español, un servicio de dirección financiera externa se articula habitualmente mediante un retainer mensual que oscila entre 2.000 € y 8.000 €, en función de la dedicación, la complejidad del negocio y la fase (una crisis de liquidez o una refinanciación activa intensifican la dedicación). Frente a ello, el coste total empresa de un CFO interno senior —salario, Seguridad Social, bonus, coste de selección— se sitúa muy por encima. La verdadera métrica no es el coste, sino el retorno: evitar una mala estructura de deuda, liberar caja del circulante o salvar la relación bancaria vale mucho más que el fee. Puede analizar su caso concreto con nosotros a través de nuestro servicio de Fractional CFO.

3. ¿Cómo se elabora un plan de viabilidad que convenza a los bancos?

Un plan de viabilidad creíble parte de un diagnóstico honesto y se apoya en proyecciones validadas, idealmente mediante un Independent Business Review (IBR) que aporte credibilidad independiente. Debe incluir la previsión de tesorería, el plan de acción sobre el circulante, la nueva estructura de deuda propuesta y —crucialmente— un DSCR proyectado sostenible, por encima de 1,20x. Los bancos no compran optimismo: compran hipótesis contrastables, análisis de sensibilidad y un equipo directivo que demuestre control sobre la caja. La diferencia entre un plan aceptado y uno rechazado suele estar en el rigor de las definiciones y en la trazabilidad de las cifras.

4. ¿Puede el CFO externo mediar en un conflicto entre socios?

Sí, y con frecuencia es uno de sus roles más valiosos. En una crisis, las tensiones entre socios —sobre quién aporta capital, sobre la estrategia, sobre las responsabilidades— pueden bloquear decisiones urgentes. El CFO externo, por su posición independiente y su lenguaje técnico, actúa como interlocutor neutral: traduce las emociones a números, presenta escenarios objetivos y ayuda a construir consenso alrededor de datos, no de posiciones. Cuando el conflicto exige una valoración objetiva de las participaciones o de las alternativas, integramos nuestro servicio de valoración de empresas y plan de negocio para dotar la discusión de una base técnica incontestable.

5. ¿Cuánto tarda un CFO externo en incorporarse y empezar a aportar valor?

El onboarding de un CFO externo es una de sus grandes ventajas: entre 3 y 5 días frente a las semanas que exige un directivo de transición o los meses de un proceso de selección de un CFO interno. En una crisis de liquidez, esa velocidad es determinante. En la primera semana ya se construye la previsión de tesorería a 13 semanas y se centraliza el comité de pagos; en los primeros 30 días, la caja está bajo control. Esta agilidad es precisamente lo que diferencia a la dirección financiera externa de las estructuras pesadas de las grandes firmas.

6. ¿Cuándo hay obligación legal de solicitar el concurso y cómo se relaciona con el preconcurso?

El artículo 5 del TRLC obliga al deudor a solicitar el concurso dentro de los dos meses siguientes a conocer su insolvencia actual. Incumplir ese deber —o el deber de disolución del art. 367 LSC— puede derivar en la responsabilidad personal y solidaria de los administradores por las deudas sociales. Ahora bien, la reforma concursal ofrece una vía preventiva: la comunicación de apertura de negociaciones del art. 585 TRLC suspende ese deber durante tres meses (prorrogables) y activa un escudo protector para negociar un plan de reestructuración (Ley 16/2022 y marco derivado del RDL 5/2023).

La clave es actuar antes de la insolvencia actual, en fase de "probabilidad de insolvencia". Conocer los signos de alarma para refinanciar la deuda y las opciones de reestructuración disponibles permite tomar la iniciativa en lugar de sufrir el procedimiento.