En un artículo anterior vimos qué son las phantom shares y qué cantidad tiene sentido reservar de cara a una ronda.

Ahora damos un paso más y entramos en la estrategia. ¿Cómo se utilizan para alinear y retener al talento clave? ¿Cómo se implementan? ¿Qué riesgos tienen y cómo tributan?

Este artículo es una guía completa —estratégica, mercantil, laboral, fiscal y contable— para diseñar un plan de phantom shares que funcione, con especial énfasis en el cómo hacerlo y en sus pros y contras.

Por qué funcionan: del gestor de costes al coinversor

La retención del talento clave es un pilar para preservar e incrementar el valor de una empresa, sobre todo de cara a un proceso de fusión o adquisición (M&A). Los esquemas tradicionales de retribución variable —bonus anuales ligados al presupuesto o a métricas contables de corto plazo— suelen fracasar al alinear al directivo con la visión patrimonial del accionista, porque las métricas de gestión no siempre se traducen en un aumento real del valor de la compañía.

Las phantom shares (acciones fantasma) resuelven ese desajuste. Son un mecanismo de compensación diferida que replica de forma sintética el comportamiento de las acciones o participaciones reales: conceden al empleado un derecho de crédito de carácter puramente económico ligado al valor de la empresa. Así se ataca el clásico problema de agencia: el directivo deja de comportarse como un mero gestor de costes anuales y pasa a pensar como un coinversor del proyecto.

Si la empresa vale más, su retribución crece en la misma proporción. Y esa alineación es especialmente valiosa al preparar un evento de liquidez o desinversión (exit), donde el valor final de la transacción determina el premio tanto de los fundadores como del equipo que lo ha hecho posible.

Qué son exactamente (y qué no son)

Una phantom share es un derecho económico a cobrar en efectivo una cantidad ligada al valor o a la revalorización de la empresa, sin convertirse en socio. El beneficiario no entra en el capital, no vota, no asiste a juntas y no tiene derechos de información ni de separación.

Conviene distinguirla de figuras cercanas:

  • Acciones/participaciones reales: el empleado es socio de pleno derecho; al vender, tributa en gran medida como ganancia patrimonial (tipos del ahorro).
  • Stock options: derecho a comprar participaciones a un precio prefijado; exige desembolso y convierte en socio al ejercitarlas.
  • Phantom shares: solo derecho económico en efectivo, sin desembolso ni entrada en el capital. Es el instrumento más usado en España para «dar capital» a empleados sin dárselo de verdad.

Dentro de las phantom shares hay dos grandes diseños:

  • Plan de valor completo (full value): el empleado cobra el valor íntegro de las unidades en la fecha de liquidación. Ejemplo: 500 unidades × 200 € = 100.000 €.
  • Plan de solo revalorización (appreciation only / SAR): cobra únicamente el incremento de valor desde la concesión. Ejemplo: 500 × (200 € − 120 €) = 40.000 €. Es equivalente a un Stock Appreciation Right.

Aunque lo habitual es liquidar en efectivo (cash-settled), también puede pactarse una liquidación en acciones (stock-settled): entregar participaciones reales en el vencimiento. Es una alternativa útil para proteger la tesorería si la empresa no tiene caja suficiente ante un evento de consolidación masivo, aunque entonces sí entran en juego las trabas societarias de la entrega de participaciones.

¿A todos o solo a los empleados clave?

Es la primera decisión estratégica y tiene una fuerte componente cultural: no hay una respuesta única. Repartir a toda la plantilla es generoso y refuerza el sentido de pertenencia, pero diluye el incentivo individual (cada paquete vale poco) y multiplica el coste de caja futuro. Además, aparece un riesgo doble: que muchos empleados infravaloren el incentivo (lo firman y lo olvidan) o que lo sobreestimen de forma irreal, haciendo cuentas con valoraciones optimistas sin considerar diluciones de futuras rondas, deuda neta o preferencias de liquidación de los inversores.

Nuestra recomendación profesional se inclina por concentrar las phantom shares en los empleados clave, aquellos a quienes se les puede explicar y motivar de verdad con el instrumento. Si se decide repartir a todos —decisión legítima y generosa—, debe acompañarse de formación financiera extensa, para que cada beneficiario entienda la magnitud real, para bien y para mal, de lo que ha firmado. Un plan mal comunicado se convierte en fuente de frustración en lugar de motivación.

Cómo retener a largo plazo: vesting, cliff y «esposas de oro»

Las palancas de retención son: el vesting (consolidación progresiva, típicamente a 4 años), el cliff (carencia inicial, normalmente 1 año, antes del cual no se consolida nada), el tipo de consolidación (lineal o escalonada), y los re-grants o refrescos al terminar el periodo para mantener vivo el incentivo. El conjunto funciona como unas «esposas de oro» (golden handcuffs): hacen económicamente costoso marcharse antes de tiempo. En un proceso de venta, las phantom actúan como un stay bonus implícito, porque su cobro se ancla al evento de liquidez y, a veces, a la permanencia posterior: justo lo que tranquiliza a un comprador que teme la fuga de talento tras la operación.

Phantom shares vs. stock options vs. bonus a largo plazo

Parámetro

Phantom shares Stock options

Bonus L/P (LTIP caja)

Naturaleza

Derecho de crédito a cobrar efectivo Derecho a adquirir capital Pago ligado a hitos contables
Dilución del capital Nula (preserva la cap table) Sí (emisión/traspaso)

Nula

Derechos políticos

No (sin voto ni información) Sí, una vez ejercida No
Desembolso del empleado No requiere inversión Exige pagar el precio de ejercicio

No requiere inversión

Complejidad societaria

Muy baja (contrato privado) Alta (notaría, registro, pactos) Baja
Tributación empleado Rdto. del trabajo al cobro Al ejercicio; posible exención startups

Rdto. del trabajo al cobro

Deducción en Soc. (empresa)

En el ejercicio del pago Compleja

En el devengo

 

En las sociedades limitadas —la mayoría del tejido empresarial español— la entrega de participaciones reales (stock options) choca con trabas de la Ley de Sociedades de Capital: límites a la autocartera, juntas, modificación de estatutos, escritura e inscripción registral, y la entrada de socios minoritarios que complica la gobernanza. Las phantom shares sortean todos esos obstáculos, porque son un contrato puro que no toca el capital. Para fijar bien el valor de partida y el del evento de liquidez conviene apoyarse en una valoración de empresa profesional.

Cómo implementarlas paso a paso

  1. Modelización y métricas. Define el «pool» de phantom shares (orientativamente, entre un 5% y un 15% del valor en base totalmente diluida, menor en pymes no tecnológicas) y el valor base de otorgamiento, con metodologías estándar: múltiplos de EBITDA o descuento de flujos de caja. Modela el impacto en tesorería.
  2. Aprobación por los órganos de gobierno. Conviene que la Junta General apruebe las líneas maestras (pool, beneficiarios elegibles, criterios de valoración) y que el órgano de administración quede facultado para los contratos individuales.
  3. Reglamento general del plan. El documento marco: calendario de vesting, cliff, método de valoración, evento de liquidez (trigger), derechos económicos, dividendo sintético si lo hay, cláusulas de recompra y antidilución, y el régimen de salidas (leavers).
  4. Contratos de adhesión individuales (award agreements). Con cada beneficiario: unidades asignadas, valor inicial, calendario de devengo y especificidades.
  5. Gestión contable, seguimiento y liquidación. Dotar las provisiones según valoración actualizada y, llegado el evento de liquidez, calcular el pago, practicar la retención de IRPF y liquidar.

El punto más delicado es el método de valoración: en una empresa no cotizada hay que dejar contractualmente claro cómo se calcula el valor inicial y el del evento de liquidez (múltiplos, última ronda o informe de experto). Una redacción ambigua aquí es la principal fuente de litigios.

Aspectos mercantiles y laborales en España

No existe regulación mercantil ni laboral específica de las phantom shares en España: son contratos atípicos regidos por la libertad de pactos (art. 1255 del Código Civil). Al no ser valores ni participaciones, no requieren escritura ni inscripción registral. Esa flexibilidad exige, a cambio, una redacción muy cuidadosa.

En el plano laboral hay una novedad jurisprudencial importante: la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Social) de 25 de septiembre de 2024, que confirma una sentencia del TSJ del País Vasco de 2023, califica las phantom shares como retribución variable de carácter salarial (encajan en la presunción de salario del art. 26 del Estatuto de los Trabajadores), al derivar de la relación laboral. La consecuencia que conviene tener presente: por su naturaleza salarial, podría interpretarse que las cantidades cobradas deben computar en el salario regulador de la indemnización por despido.

Si justo después de un cobro elevado por un exit se produce un despido improcedente de un directivo, la indemnización podría incrementarse de forma notable. Por eso conviene blindar estos efectos con pactos expresos en los contratos de adhesión, teniendo en cuenta que los derechos laborales son en buena parte irrenunciables.

Fiscalidad de las phantom shares en España

Para el empleado (IRPF)

Ni la concesión ni la consolidación (vesting) generan renta: son una simple expectativa de cobro.

El devengo fiscal se produce cuando el derecho es exigible y la empresa paga (normalmente, el evento de liquidez), conforme al art. 14 de la Ley 35/2006. En ese momento, el importe tributa como rendimiento del trabajo en la base general del IRPF (art. 17 LIRPF), con la correspondiente retención. Lo ha confirmado la Dirección General de Tributos en consultas vinculantes recientes (V0784-24, V1128-24 y V1132-24).

La reducción del 30% por rendimientos irregulares

Para suavizar la progresividad (el tipo marginal puede superar el 47% según la comunidad autónoma), cabe aplicar la reducción del 30% del art. 18.2 LIRPF, con requisitos estrictos:

  • Periodo de generación superior a dos años (desde la concesión hasta el pago).
  • Imputación en un único ejercicio (no fraccionada).
  • No haber aplicado esta reducción a otros rendimientos irregulares en los cinco ejercicios anteriores.
  • Límite: la base de la reducción no puede superar los 300.000 € anuales.

Atención al diseño: la DGT ha denegado la reducción cuando el plan tiene hitos de devengo anuales o pagos por tramos, por considerar que no hay un periodo de generación superior a dos años o que es una retribución recurrente. Si se quiere asegurar el 30%, conviene vincular el cobro a un único momento de consolidación y liquidación final (p. ej., el exit), evitando los pagos anuales.

La diferencia clave con la Ley de Startups

Este es el malentendido más frecuente, y conviene dejarlo claro: las phantom shares NO se benefician de la exención de 50.000 € de la Ley de Startups (Ley 28/2022). Esa exención está reservada a la entrega de acciones o participaciones reales a empleados de empresas emergentes (rendimiento del trabajo en especie). Como las phantom shares son un derecho a cobrar efectivo —rendimiento del trabajo dinerario, sin entrega de títulos—, quedan fuera: el empleado integra el importe íntegro en la base general, sin esa exención. Es la principal diferencia económica frente a las stock options en una startup certificada, y debe explicarse con honestidad a los beneficiarios.

Para la empresa (Impuesto sobre Sociedades y contabilidad)

Contablemente, según la NRV 17ª del PGC, durante el vesting se reconoce un gasto de personal (cuenta 6457) con contrapartida en una provisión (cuenta 147), que se revaloriza en cada cierre según el valor actualizado de la empresa. Fiscalmente, sin embargo, rige la regla del pago efectivo: la provisión dotada en los ejercicios intermedios no es deducible en el Impuesto sobre Sociedades (exige ajustes extracontables positivos), y el gasto se deduce íntegramente en el ejercicio del pago (ajuste negativo de reversión).

Lo confirman las consultas de la DGT V3284-20 y V2118-22. A efectos de Seguridad Social, al ser retribución del trabajo, las cantidades quedan en general sujetas a cotización con el límite de la base máxima; conviene confirmarlo según el diseño del plan.

Ventajas y riesgos

Ventajas

  • No diluyen el capital ni la propiedad; no entran nuevos socios y se preserva la gobernanza.
  • Máxima flexibilidad contractual (instrumento atípico).
  • Alinean intereses y retienen talento sin desembolso del empleado.
  • Sirven igual en SL que en SA;
  • Ahorran coste salarial fijo en fases tempranas.
  • Diferimiento fiscal para el empleado: no tributa hasta que cobra en efectivo.

Riesgos e inconvenientes

  • Tributan como renta del trabajo (tipos marginales altos), no como ahorro: menos eficiente que las acciones reales, y sin la exención de la Ley de Startups.
  • Coste de caja para la empresa en el evento de liquidez: hay que planificar la tesorería.
  • Asimetría en el Impuesto sobre Sociedades: gasto contable no deducible hasta el pago.
  • Riesgo de no cobro para el empleado si no llega el exit o la empresa no crece: el incentivo puede valer cero.
  • Riesgo laboral: su naturaleza salarial (STS 2024) puede encarecer las indemnizaciones por despido.
  • Complejidad de valoración y riesgo de litigio por redacción deficiente.

Qué pasa si el empleado se va: el régimen de leavers

Un buen reglamento define qué ocurre con las unidades según el motivo de salida, mediante las cláusulas good leaver / bad leaver:

  • Bad leaver (mal saliente): baja voluntaria no causal o despido disciplinario procedente. Suele perder todas las phantom shares, tanto las no consolidadas (unvested) como las ya consolidadas (vested).
  • Good leaver (buen saliente): causas ajenas a su voluntad (despido objetivo o improcedente, fallecimiento, jubilación, incapacidad). Pierde las unvested pero conserva las vested.

Para las unidades consolidadas de un good leaver, el reglamento suele prever dos vías: la congelación (espera al exit para cobrar según las reglas generales) o la recompra anticipada (call option) por la empresa, a su valor actual y a menudo con un descuento del 10%-20% por iliquidez. El cliff actúa como filtro: quien se va antes del año normalmente no ha consolidado nada.

Alternativas y cuándo conviene cada una

Las phantom shares no son siempre la mejor opción. Si la empresa es una startup certificada y el objetivo es de verdad incorporar socios, las stock options con la exención de 50.000 € pueden ser fiscalmente superiores. Si se busca máxima alineación y no importa ceder control, cabe la entrega directa de participaciones. Si el objetivo es exclusivamente retener de cara a una venta inminente, un stay bonus puede ser más simple. Y para incentivos a corto plazo, el clásico bonus en metálico por objetivos. Las phantom shares brillan cuando se quiere replicar el efecto del capital sin ceder capital: el caso típico de la pyme y la empresa familiar.

Conclusión

Las phantom shares son una herramienta potente para alinear y retener al talento clave sin tocar el capital, pero su eficacia depende por completo de un buen diseño: a quién, cuánto, con qué vesting, con qué valoración, con qué régimen de salida y con qué encaje fiscal y laboral. Bien estructuradas, convierten a los directivos en aliados del crecimiento y en un activo que un comprador valora; mal diseñadas, generan frustración, litigios y sustos de tesorería.

En Maraz Corporate Finance acompañamos todo el ciclo: la valoración de la empresa para fijar el valor inicial y el del evento de liquidez, la coordinación con el pacto de socios, la preparación de la empresa para una venta o M&A (donde el plan se vuelve pieza de retención) y la gestión de la provisión y la tesorería a través de nuestro servicio de CFO externo. Si estás pensando en implantar un plan de phantom shares, hablemos.

 

Javier de Rojas Roca de Togores

Socio – Maraz Corporate Finance

 

FAQs sobre las phantom shares

¿Cómo afecta una ronda de financiación o ampliación de capital a las phantom shares ya concedidas?

Si no se ha previsto un blindaje, la emisión de nuevas participaciones diluye el peso económico de las phantom shares. Para neutralizarlo, el reglamento debe incluir cláusulas de ajuste por dilución (antidilución) que actualicen las unidades concedidas, manteniendo intacto su peso sobre la valoración total. Es un punto que conviene coordinar con el pacto de socios.

¿Tributan las phantom shares como las acciones reales?

No, y es una diferencia clave. Las phantom shares tributan como rendimiento del trabajo en la base general del IRPF (tipos marginales), no como ganancia patrimonial (tipos del ahorro), y no acceden a la exención de 50.000 € de la Ley de Startups, reservada a la entrega de acciones reales. Eso sí, puede aplicarse la reducción del 30% por rendimientos irregulares si el plan se diseña bien (un único cobro, periodo de generación superior a dos años).

¿Puede cobrarse el incentivo sin que se venda la empresa?

Sí, si se pacta. Puede vincularse el cobro a un dividendo sintético (cuando la junta reparta dividendos, el beneficiario cobra un bonus equivalente por unidad) o a hitos de permanencia. Pero lo más habitual es anclar el grueso del pago al evento de liquidez de una operación de M&A (venta mayoritaria o cambio de control).

¿Qué pasa con las phantom shares si la empresa entra en concurso de acreedores?

Son un simple derecho de crédito frente a la sociedad, sin garantía real ni condición de socio. En un concurso de acreedores, las expectativas de cobro se clasifican como crédito ordinario o incluso subordinado, quedando supeditadas al pago previo de las deudas preferentes (públicas, laborales prioritarias, etc.). Es un riesgo real que el beneficiario debe conocer.

¿Cómo se fija el valor de las phantom shares en una empresa no cotizada?

Es el punto más delicado. Hay que definir contractualmente el método: múltiplos de mercado (EV/EBITDA), descuento de flujos de caja o informe de experto independiente. Una valoración profesional del valor inicial y del valor en el evento de liquidez evita la principal causa de litigios en estos planes